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Del jardín a Prekínder: cómo acompañar el primer cambio de colegio

El paso del jardín a Prekínder trae rutinas, vínculos y espacios nuevos. Una preparación simple y serena puede ayudar a vivir el cambio con confianza.

Estudiantes de distintos cursos comparten una actividad en el patio del colegio.
Publicado · 06 de agosto de 2026
Por Macarena van Schouwen · Encargada de Comunicaciones

Comprender qué cambia ayuda a bajar la ansiedad

El paso del jardín a Prekínder puede ser el primer gran cambio escolar para un niño y también para su familia. Aparecen un edificio nuevo, otros adultos, compañeros desconocidos y rutinas distintas. Aunque exista entusiasmo, es normal que convivan la curiosidad, el temor y la necesidad de mayor cercanía. No todas esas emociones se expresan con palabras.

Antes de explicar que “todo estará bien”, ayuda reconocer lo que efectivamente cambiará. Puedes contar que habrá una nueva sala, momentos para jugar y aprender, recreos y una educadora a quien pedir ayuda. Mantén la explicación simple y evita anticipar detalles que todavía no conoces. Si tú también tienes dudas, anótalas para la visita. La seguridad no nace de prometer que nada será difícil, sino de mostrar que la familia acompañará el proceso.

Observar señales de preparación sin convertirlas en una prueba

No existe una lista que todos los niños deban completar del mismo modo antes de entrar a Prekínder. Algunas señales útiles son poder separarse gradualmente de su adulto significativo, comunicar una necesidad, seguir una instrucción breve y participar por momentos en una actividad grupal. También importa la disposición a intentar algo nuevo, incluso cuando todavía requiere ayuda.

Estas observaciones sirven para acompañar, no para etiquetar. Un niño puede desenvolverse con autonomía en casa y necesitar más tiempo en un ambiente desconocido. Otro puede hablar con soltura, pero cansarse frente a grupos grandes. Compararlo con hermanos o compañeros suele aumentar la presión. Es más útil registrar qué estrategias lo ayudan a recuperar la calma y compartir esa información con el equipo que lo recibirá.

Preparar rutinas cotidianas de manera gradual

Las semanas anteriores pueden utilizarse para practicar pequeñas rutinas sin transformar las vacaciones en una extensión del colegio. Ordenar una mochila, reconocer sus pertenencias, ponerse una prenda sencilla o guardar un material son oportunidades para desarrollar autonomía. Hazlo con tiempo y permite que pruebe antes de intervenir. El objetivo no es que llegue dominando todo, sino que confíe en su capacidad de aprender.

También conviene acercar paulatinamente los horarios de sueño, comida y salida de casa a los que tendrá durante el año. Recorre el trayecto al colegio y conversa sobre quién lo llevará y quién lo buscará. Si visitan el establecimiento, vuelve después a las imágenes concretas que conocieron: la entrada, el patio o la sala. Lo familiar reduce la cantidad de novedades que tendrá que procesar el primer día.

Dar espacio a las emociones durante las primeras semanas

Al comenzar las clases, algunos niños cuentan cada detalle y otros responden con pocas palabras. En vez de preguntar solamente “¿cómo te fue?”, prueba con preguntas más acotadas: qué lugar conoció, con quién jugó o qué momento le gustó menos. Acepta que puede estar cansado y necesitar primero comer, descansar o jugar antes de conversar.

Los cambios también pueden aparecer en casa como mayor sensibilidad, necesidad de compañía o resistencia al día siguiente. Una reacción puntual no define la adaptación. Mantén rutinas previsibles, despídete con claridad y evita desaparecer sin aviso. Si una conducta se mantiene o te preocupa, compártela con el colegio y pregunta qué observan durante la jornada. La conversación entre adultos permite responder con más información y menos ansiedad.

Preguntar cómo acompaña el colegio este comienzo

Cada establecimiento organiza el ingreso de manera distinta, por lo que conviene evitar suposiciones. Durante la visita pregunta cómo reciben a los niños, quién es el adulto de referencia y cómo se informa a la familia sobre las primeras semanas. Consulta también qué sucede cuando un niño llora, necesita ayuda para una rutina o tarda más en incorporarse a una actividad.

El Carmen Teresiano sitúa Prekínder dentro de su Ciclo Menor y cuenta con un Departamento de Formación Inicial integrado por educadoras de párvulos, docentes y asistentes de aula. Su propuesta declara la intención de ofrecer un ambiente seguro, estimulante y cercano, y de fortalecer la autonomía, las habilidades socioemocionales y el sentido de pertenencia. En la visita, pide ejemplos de cómo esas intenciones se traducen en la experiencia de los más pequeños.

Cuidar también la transición de los adultos

El cambio no lo vive solamente el niño. Para madres, padres y cuidadores también puede ser difícil dejar una comunidad conocida, confiar en nuevos adultos o tolerar que la adaptación tenga días buenos y días más intensos. Reconocer esa emoción ayuda a no traspasarla sin querer. Busca un espacio adulto para conversar tus inquietudes y procura que la despedida cotidiana sea breve, cariñosa y segura.

Acordar criterios familiares antes del inicio evita mensajes contradictorios. Definan quién llevará al niño, qué frase usarán al despedirse y cómo responderán si pide quedarse en casa. No se trata de negar lo que siente, sino de sostener una rutina mientras observan su evolución. Si necesitas cambiar un acuerdo, conversa primero con el equipo educativo. La coordinación entre casa y colegio ofrece un marco predecible justo cuando casi todo lo demás parece nuevo.

Vivir la admisión como una conversación y no como un examen

Los niños perciben con facilidad la tensión adulta. Presentar la visita o la entrevista como una prueba puede hacerles sentir que deben comportarse de una manera especial para ser aceptados. Explícales que conocerán un lugar nuevo y que los adultos conversarán para saber si ese colegio puede acompañarlos bien. No ensayes respuestas ni prometas un resultado.

El proceso de admisión del Carmen Teresiano comienza con una inscripción en línea y continúa con el contacto del colegio para coordinar documentos y entrevistas. La información vigente solicita que ambos apoderados asistan junto al estudiante a la citación. Antes de avanzar, revisa las edades requeridas, las vacantes y los apoyos disponibles para el nivel. Puedes conocer el proceso, agendar una visita e iniciar la inscripción desde la página de Admisión.

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